Tambos flexibles con empresarios resilientes: la clave del éxito

Desde hace varios años, el productor/empresario lechero argentino está inmerso en un escenario muy complejo que lo desafía permanentemente, siendo sus principales características las siguientes:

  • Fenómenos climáticos extraordinarios, como lo son los años de lluvias abundantes con la consecuencia de los anegamientos de los campos; callejones intransitables, barro en los corrales y hasta dificultades para trasladar la producción. Seguidos por épocas de sequía, que al igual que el caso anterior ponen en jaque a la base forrajera de los tambos.
  • Escasa rentabilidad del negocio lechero, como resultado de una relación insumo producto desfavorable, ya que el precio de la leche en tranquera se ha mantenido bajo y muchos de los insumos que debe comprar el productor, en su mayoría, están dolarizados. A ello se le debe sumar el fuerte incremento en las tarifas eléctricas, el aumento de los combustibles, las tasas de interés muy elevadas que encarecen el valor del dinero, en especial el llamado “descubierto bancario” muy utilizado para cubrir los baches financieros de corto plazo.